La columna 80

El blog técnico-personal de Ángel J. Vico… en español

Android: un poco de historia

Posted by Ángel J. Vico en 6 de noviembre de 2010

Logo Android

¿Android?

Android es un sistema operativo diseñado especialmente para teléfonos móviles inteligentes o smartphones (lo que no quita que se use para muchas más cosas). También es el nombre de la empresa que lo desarrolló y el del simpático muñeco que puedes ver junto a estas líneas.

A estas alturas seguramente ya habrás oído hablar de él e incluso puede que te hayas topado con algún gadget que lo utilice. Lo que a lo mejor no conoces son sus comienzos o cómo eran las cosas antes de su llegada al mercado. De hecho, para poder entender mejor el contexto en que surgió y evolucionó Android, será necesario retroceder un poco más…

El reino de Nokia

A finales de 2006 hablar de smartphones equivalía a hablar de Symbian. Exceptuando a Estados Unidos, donde su implantación era mínima (el Windows Mobile de Microsoft lideraba el mercado, seguido de cerca por las Blackberry de RIM e incluso por Palm), Symbian era el sistema operativo líder y los que no estaban dispuestos a usarlo tenían que escoger entre intentar sacar adelante su propio sistema operativo o tratar de adaptar, con bastante esfuerzo, alguno de los basados en Linux (solución que sólo plantaba cara a Symbian en Japón y China). Cada fabricante acababa desarrollando su propio sistema cerrado e incompatible con los demás para el que sólo ellos podían desarrollar aplicaciones. Y, aunque algunos también tenían terminales Symbian en su catálogo, la mayor parte del pastel se la llevaba Nokia (y no sólo en la rama de los smartphones).
Mercado de smartphones en 20062007, sin embargo, iba a ser el año en que todo esto empezaría a cambiar. La primera sorpresa la daría Apple en enero, anunciando una combinación de su reproductor multimedia (iPod), teléfono y navegador web móvil a la que llamó iPhone. La noticia de la incursión de Apple en el negocio de la telefonía móvil fue recibida en el sector con escepticismo y con augurios de fracaso absoluto. Pero Apple sólo tardaría unos meses en demostrar lo equivocados que estaban.

Cuando el primer iPhone se puso a la venta en junio de 2007, generó un interés similar a la salida al mercado de una nueva videoconsola: gente haciendo cola desde el día anterior, unidades insuficientes para cubrir la demanda, etc. En contra de lo que la mayoría esperaba, una gran pantalla multitáctil, una interfaz de usuario sencilla e intuitiva, un navegador web y una manzana mordida en la parte de atrás fueron suficientes para convencer a millones de personas.

Siendo justos, el iPhone tampoco representaba un gran cambio respecto a lo que había. Es cierto que era un terminal de altas prestaciones (y precio) con un buen diseño y acabado, pero seguía siendo un sistema cerrado e incompatible para el que sólo Apple podía desarrollar aplicaciones.

La revolución

La auténtica revolución llegaría con la App Store, la tienda de aplicaciones para el iPhone y el iPod Touch. No por ser la primera tienda de aplicaciones para teléfonos móviles, ni mucho menos, sino por ser la primera vez que cualquier desarrollador podía desarrollar aplicaciones sin coste alguno (gracias al SDK gratuito) y venderlas a cambio de un pequeño pago inicial y un porcentaje de los beneficios (siempre y cuando se superen las restricciones que impone Apple).

Cuando Apple anunció que estaba preparando un SDK para el iPhone, en octubre de 2007, ya hacía meses que circulaban bastantes rumores sobre un posible teléfono Google, aunque nadie parecía tener muy claro cuáles eran los planes de la empresa del buscador. Así que cuando, menos de un mes después, Google presentó Android y una versión (muy preliminar) de su propio SDK, la sorpresa fue mayúscula.

En lugar de su propio teléfono, la propuesta de Google era un nuevo sistema operativo para móviles. Y no lo presentaba como proyecto exclusivo suyo, sino como pilar central de la estrategia de la nueva Open Handset Alliance, que agrupaba a empresas de software, operadores de telefonía, fabricantes de hardware (terminales y componentes), etc. Lo que Google ponía sobre la mesa quedaba bastante claro: a los fabricantes les ofrecía un sistema operativo libre de royalties y con la posibilidad de personalizar con herramientas propias cualquier aspecto del mismo (sin necesidad de publicar el código fuente de esos desarrollos particulares), a los desarrolladores una tienda de aplicaciones con las mismas ventajas de la App Store, pero con menos restricciones, y a todos la posibilidad de contar desde el primer momento con una perfecta integración de algunos de los servicios web de la casa en el smartphone. La competición no había hecho más que empezar.

Las cosas no siempre son como parecen

Lo cierto es que, contado así, parece que Android sólo existe porque Apple creó el iPhone. Y de hecho es lo que piensa mucha gente: que Apple lo inventó y Google lo copió. Y, sin embargo, ninguna de las dos cosas es cierta.

Para tener una visión más global de este asunto va ser necesario ampliar un poco la cronología, hablando primero de Andy Rubin. Andy comenzó su carrera profesional como ingeniero en Apple. Luego fue pasando por varias empresas, como General Magic (donde participó en el desarrollo de un sistema operativo para PDAs) o Artemis Research (que se convertiría en WebTV) hasta acabar fundando Danger Incorporated, empresa que desarrolló el T-Mobile Sidekick (aquel smartphone que almacenaba los datos de los usuarios en la nube y cuyos usuarios los perdieron todos cuando Danger ya era de Microsoft).

En 2003, en una entrevista que le hizo BusinessWeek, Andy comentaba que ”existe un gran potencial en desarrollar dispositivos móviles más inteligentes que tengan en consideración la localización del usuario y sus preferencias”. Dos meses más tarde abandonaría Danger para crear, junto con Richard Miner (vice-presidente de tecnología e investigación de Orange) y Chris White (responsable del diseño e interfaz de WebTV), entre otros, una nueva empresa llamada Android Inc.

Nadie parecía tener muy claro a qué se dedicaba Android, salvo que tenía relación con software para móviles. Nadie excepto Google, que decidió adquirir Android Inc. en agosto de 2005. Esta adquisición, junto a la de Dodgeball, una empresa que estaba desarrollando un software que permitiera al usuario saber qué amigos suyos se encontraban cerca (lo que hoy es Google Latitude), disparó los rumores sobre las intenciones de Google de llevar sus servicios a sistemas inalámbricos.

En cuanto a Apple, es obvio que el iPhone no se desarrolló en dos meses. De hecho, a finales de 2004 ya había rumores al respecto, aunque sin demasiados detalles concretos. No hay forma de saber si los vagos rumores de las actividades de cada una de las empresas inspiraron de alguna forma las decisiones que tomaría la otra, pero está claro que ambas desarrollaron sus estrategias para el mercado de la telefonía móvil en paralelo. Lo que sí es un hecho es que Apple puso su producto en el mercado antes, y que el inesperado éxito del iPhone y, sobre todo, el anuncio de Apple de su intención de publicar un SDK para desarrolladores, obligó a Google a presentar Android antes de lo previsto, llegando incluso a publicar un SDK propio que estaba todavía lejos de estar terminado.

Podríamos argumentar que, posiblemente, Google no hubiera publicado su SDK si Apple no hubiera declarado antes sus intenciones de hacer lo propio. Pero, de igual forma, también podríamos especular con la idea de que el iOS actual no tendría copiar y pegar y multitarea si Android no lo hubiera incorporado desde el primer momento. Si la competencia entre ambas empresas redunda en mejores productos para los usuarios, bienvenida sea.

Los comienzos de Android

Retomando el tema del SDK, Google publicó su primera versión en noviembre de 2007; mientras que la primera versión del de Apple no vio la luz hasta marzo de 2008. Sin embargo, mientras que el SDK de Apple estaba listo para desarrollar aplicaciones, el de Google no era más que una vista previa, una primera toma de contacto con la tecnología que estaba desarrollando y no una herramienta completa lista para trabajar con ella. Google no ocultó esto en ningún momento, pero no todo el mundo supo (o quiso) entenderlo, y en las semanas siguientes a la publicación del SDK no pararon de aparecer artículos comentando sus defectos y carencias y enumerando sus bugs. Esto provocó que los desarrolladores no se tomaran muy en serio a Android y optaran por una plataforma más consolidada: la de Apple.

Google siguió mejorando su SDK hasta disponer de una primera versión que fue publicada en septiembre de 2008, poco después de la primera versión no beta del SDK del iPhone OS (la 2.0). Tres meses después, Google pondría a disposición de los desarrolladores el Android Dev Phone una versión desbloqueada del HTC Dream que incluía la versión 1.0 de Android.

Evolución

A partir de ese momento, Google ha ido publicando nuevas versiones del SDK y del propio sistema operativo cada poco tiempo, añadiendo funcionalidades que deberían haber estado en la primera versión publicada (y que no estuvieron por la necesidad que tuvo Google de publicar Android cuanto antes).

Android ha evolucionado hasta convertirse en un serio competidor para el resto de sistemas operativos para smartphones. Mientras Apple se ha centrado en mejorar el hardware de su iPhone, Android ha sido la opción de numerosos fabricantes para terminales de diferentes gamas y precios, lo que le está permitiendo llegar a un espectro mayor de usuarios. Es obvio que Android superará en uso a iOS a corto plazo, tanto en el mercado de smartphones como a nivel global, dada la variada cantidad de dispositivos en los que se está instalando: tabletas, lectores electrónicos, televisores, etc.

Android se está convirtiendo en una plataforma muy interesante para los desarrolladores, con muy buenas perspectivas de futuro.

¿Y el resto?

Además de mejorar el hardware del iPhone, Apple ha llevado su iOS a otro gran producto: el iPad. Aunque, nuevamente, Apple no ha inventado nada nuevo, sí hay que concederle el mérito de poner de moda las tabletas, ahora en un momento tecnológico bastante más favorable que cuando aparecieron por primera vez hace 10 años. No obstante, aquí también acabará siendo superada por Android, al menos en cantidad, a tenor de las numerosas tabletas Android que está previsto que salgan en 2011. Por otro lado, tan grande ha sido el impacto del iPad, que se rumorea que Google está trabajando en una versión específica de Android que aproveche las características particulares de la nueva hornada de tabletas que amenaza con inundar el mercado.

Nokia, por su parte, renegó de Android desde el primer momento y mantiene su postura. Primero intentó mejorar Symbian y luego liberó su código creando la Symbian Foundation. Pero las cosas no mejoraron y empezaron a surgir noticias sobre la posible desaparición de la fundación, aportaciones económicas para salvarla y, finalmente,  su adquisición de nuevo por parte de Nokia. Por otro lado, Nokia también está trabajando junto con Intel en un nuevo sistema operativo llamado Meego que no estará en el mercado de los smartphones hasta 2011.

Microsoft intentó sumarse a la fiesta con la versión 6.5 de su Windows Mobile, sin mucho éxito. Así que acabó optando por desarrollar otro sistema operativo desde cero que ha visto la luz hace poco bajo el nombre de Windows Phone 7.

RIM también va perdiendo cuota de mercado a pesar de tener nuevos e inesperados usuarios. Aunque ha sacado su propia tableta no parece estar preparando nada para competir en el mercado de smartphones y los rumores de compra no paran de crecer.

El futuro

A corto plazo, el futuro de Android es prometedor: Symbian pierde cuota de mercado a pasos agigantados, Apple no puede competir con un sólo terminal contra un número cada vez mayor de fabricantes que está apostando por Android, y las alternativas de Nokia y Microsoft tienen aún mucho camino por delante para convertirse en amenazas.

No obstante, tampoco conviene olvidar que Android, aún siendo una alternativa barata para los fabricantes, no está exenta de costes, debido a la necesidad de adaptar cada versión del sistema operativo a cada hardware concreto. El hecho de que los fabricantes sólo obtengan beneficios de la venta de terminales provoca que, con más frecuencia de la deseada, las nuevas versiones sólo sean adaptadas para los modelos más recientes, dejando sin actualizaciones al resto. Es obvio que esto puede influir en las futuras decisiones de compra de los usuarios de Android, haciendo que se decanten por otros fabricantes e incluso por otros sistemas operativos. Como también es obvio que si surgiera alguna alternativa a Android que proporcionara la misma experiencia de usuario, pero compartiendo los ingresos de la tienda de aplicaciones con los fabricantes, Android podría dejar de ser la opción favorita de la mayoría de ellos (al menos hasta que Google moviera ficha).

Está claro que, a medio plazo, la cosa se va a poner interesante, con cuatro grandes tratando de repartirse el mercado, compitiendo por convencer a usuarios, desarrolladores y fabricantes de que su plataforma es la mejor. Competencia que algunos no soportarán y de la que otros saldrán muy mejorados.

Todo apunta a que Android será de los que sobrevivan.

Recuerda que en esta página dispones de enlaces a todos los artículos sobre Android que he publicado en La columna 80.

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